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Centro de Pensamiento Caribe

Home ¿Cómo hablar de política en tiempos electorales… y que no te dejen plantado en el intento?

Y sí, así empieza esta historia, con sillas vacías en los ponentes, y sillas llenas en la ciudadanía. Es casi como vivir constantemente dentro de una epifanía en donde los candidatos en tiempo electoral aparecen en todas partes, los jingles de sus letras y números se vuelven parte de la sinfonía de los buses, y por supuesto que sus imágenes son rostros de divina adoración sobre todas las calles y carreteras, pero la cosa va mucho más allá de eso, ¿votar?, es la manifestación más pura de cariño y afección, y así agradecemos puestos de trabajo, favores, opiniones y sobre todo que abran un espacio en su agenda para atendernos, porque en esta época señores… somos todo, menos electores.

Esta es una triste historia, que inicia el 20 de Febrero del 2018 con la citación en Barranquilla a debatir en el marco del foro “La región Caribe frente a las elecciones del Senado- 2018” en el marco del proyecto “Diálogos ciudadanos”, y cuyo resultado fueron sillas vacías, cancelaciones diez minutos de pasar la hora de iniciación del foro, de quienes al menos se interesaron de responder nuestra llamada de invitación al foro, y por supuesto, más de 20 respuestas negativas de los candidatos “porque tal vez hablar de la región caribe es para hacerse en los pasillos”, no en un foro. Lo cierto es que lo más triste de esta historia no es el ausentismo de los candidatos que a mi lectura, siguen aterrorizados de los espacios donde las sillas no están compradas, o sus estructuras no responden, creo que el miedo es hacia lo desconocido, al mito de los “votos de opinión”, porque indiscutiblemente es un caso tan extinto y que necesita de un esfuerzo mucho mayor… usar la cabeza.

Las agendas legislativas de los candidatos no son hojas de rutas de sus acciones, son compromisos futuros, es como si la elección volviera real el dinero y “vigencia futura” los proyectos legislativos que guiaran el desarrollo de nuestro país, aun cuando nos levantamos orgullosos de hacer un debate presidencial que nos prometa el cielo pintado de azul, amarillo y rojo, pero olvidamos que para ello necesitamos comprarle la pintura al legislativo y es así cuando los candidatos nos endulzan el sueño de la región y luego lo revientan con la realidad de lo que “la prensa vende”, lo cierto es que estamos saliendo de un periodo de congreso con presencia de más de 70 congresistas del Caribe colombiano, y aún las cuencas hidrográficas se siguen secando a razón de mal uso, y tener una madre enferma en Montería, mientras trabajas en Barranquilla, es un calvario en carretera de más de cinco horas esperando que ojalá, puedas despedirte antes de tiempo. Si no es que hay algún bloqueo en la vía, que es tan común por falta de alcantarillados o simplemente el hambre del pueblo, porque eso si no se discute en un foro, tampoco en el congreso, que bien que al menos podamos mencionarlo en un blog.

Levantamos el rostro cuando nos culparon, porque su fundación probablemente “no tiene fuerza de convocatoria”, pero el cuadernillo de ruegos y amistades se nos perdió camino a discutir el rumbo de una región, porque entre camaradería y buenos tratos perdemos poco a poco lo bueno que nos hace región, tal vez porque el éxito lo verán cuando seamos malos, malos de veras, sin agua como en el Magdalena, o quizá cuando “al fin nos toque el turno de vivir la guerra”, parece que nos quedamos en un espacio donde las discusiones giran en torno a lo que queremos escuchar porque no aprendimos nunca a conversar, las acciones más violentas son el resultado de ello, de nuestra egolatría que trasciende en muchas ocasiones a quienes nos miran pasar, la región duele, pero ¿a quién le duele?, y ¿por qué nos duele?, quizá debamos seguir así, viendo a la gente pasar mendigando atención, porque el tráfico en Barranquilla avanza más rápido que nuestros candidatos. Aún sigo preguntándome, ¿cómo debemos votar al congreso? Porque las indignaciones nos dejaron dentro del debate de si Petro, o Fajardo, o las FARC, o De La Calle, o Vargas Lleras, o Ivan Duque, o lo que sea llege con algo, pero las leyes, no… a eso si le podemos permitir que nos dejen plantados, porque en últimas que otro tipo de violencia usan ellos, que legislar a su acomodo. Eso al final, es como el mito del voto, si no te da, menos te va a quitar, pero algún día el mal sistema de salud, probablemente nos va a matar.

A propósito de las sillas vacías en el marco de nuestro “Foro de Región Caribe frente a las elecciones del senado 2018”. Gracias candidatos, por darnos dos millones de razones más para seguir.