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Centro de Pensamiento Caribe

Home CRÓNICA DE UNA FIRMA Entre la Legalización y la Legitimación de la RAP CARIBE

Haber conseguido la “legalización” parcial de la RAP Caribe es sin duda alguna uno de los mayores logros de la Región Caribe en gran parte de su lucha por conseguir la autonomía de su territorio, y en especial el respeto por el principio de descentralización territorial, sin embargo lo acontecido en ocasión a la firma de la RAP en una de las Universidades de más alto prestigio de la costa Caribe, como lo es la Universidad del Atlántico, deja muchas preguntas para hacernos, la más importante de ellas ¿cuál es el tránsito de legalización a legitimación de la RAP Caribe?.

 

Lo cierto es que ya es momento de cambiar los análisis frente a lo acontecido, no solo por los orígenes políticos de los jóvenes que ingresaron al establecimiento público, ni el panorama electoral que por estos días se vive en dicha institución, la discusión debe ingresar a cuestiones más profundas como las acciones precisas que corresponden a la construcción de una región, y que no solo depende de la voluntad política de constitución de la misma, sino a su vez la voluntad de la ciudadanía de reconocerse como ciudadanos regionales. Sin embargo, al llegar al evento exhaustivamente preparado, con las sillas marcadas con reservas de delegaciones de toda la región y con la alegría que traían sus organizadores, me llamó la atención entender ¿en qué punto de la historia estaba la región?, luego del voto Caribe en 2010, se desarrollaron diálogos políticos por construcción de la ley de ordenamiento territorial que daría vida al sueño regional de la constituyente del 91, indiscutiblemente hablar de RAP era pensar únicamente en la planificación de todo un territorio con miras a potenciar su competitividad, accesibilidad y servicios.

Sin embargo, luego de que los diálogos arrojaran como resultado la ley 1454 de 2011, hicieron una discriminación minuciosa de cómo las entidades descentralizadas podían asociarse, dejándolos una vez más huérfanos de financiamiento de órganos nacionales y dejando en manos de ellos la organización de las regiones de administración y planificación como un pre-requisito para ser Regiones como entidades territoriales, es decir, una región en todo el sentido de la palabra, RET que debían ser entonces reglamentadas por la ley, es decir, una lucha que aún estaba incompleta y que solo nos dejaba claro que para lograr nuestra autonomía primero debíamos ponernos de acuerdo (hablando desde las decisiones de los gobernantes) en cómo íbamos a ahondar esfuerzos y meternos en la cabeza que podíamos ser una región, a pesar de nuestras diferencias, porque sí… la costa no es completamente homogénea, no hablamos igual, ni nos vestimos igual, ni escuchamos todos la misma música, muy a pesar de lo que se crea en el interior y exterior del País, lo único que nos une, al parecer es el uso constante de la palabra “qué”.

Pero este recorrido histórico tiene un objetivo palpable, y el primero de ellos es claro y contundente, la RAP no necesita legitimación, necesita legalización, tal cual ocurrió al efectuar la firma que en instalaciones de la gobernación del Atlántico le envió un mensaje contundente al poder central del País, los costeños, estamos aceptando nuestras diferencias para pensar una región que en materia de competitividad e inversión, sea beneficioso para cada uno de sus ciudadanos, está bien, esa es la decisión de los órganos del poder, ahora vienen situaciones de igual preocupación, la determinación de las líneas estratégicas y los proyectos de inversión en los cuales se centrará la RAP Caribe, pero ustedes se estarán preguntando en este momento, ¿cuándo es que aparecemos los ciudadanos?, lo cierto es que nuestro objetivo principal, que es la RET (Región como entidad territorial), no solo necesita entonces de la validación de los gobernantes, sino del sentimiento de toda una región, porque en últimas ¿qué es la región Caribe?, más allá de la porción de tierra y lo correspondiente a su ordenamiento territorial, es el pensar, sentir y lucha de una ciudadanía que busca la unidad entre lo diferente, porque las luchas ciudadanas debían corresponder no únicamente a golpear puertas y entrar a empujones, o tirar botellas de agua al aire, es una situación que nos debería llevar más allá de eso, llevar a un campo de construcción de ideales, de conocimiento de causa en nuestras luchas, lo cierto es que la Universidad del Atlántico ha dejado un importante mensaje a la ciudadanía Caribeña, y es la vinculación de la academia, y del ciudadano de a pie dentro del desarrollo de las luchas ciudadanas, la consolidación de la democracia participativa que haga mella en los actores que han sido electos en la democracia representativa. Eso sí debemos ser, una sola voz, una voz que grite fuertemente ¡Hey qué, ¿qué vaina bacana ser caribeño no?!