Sousa de Cara al Caribe Colombiano: Dinámicas reflexivas de territorios democráticos.


De paso por el conversatorio del reconocido sociólogo Boaventura de Sousa Santos la última semana en el coliseo de la Universidad del Norte, pudimos atender a su intervención centrada en el tema de las epistemologías del sur, la crisis de las democracias y el territorio. En este espacio se pudo apreciar el desarrollo de sus ideas y percepciones sobre la realidad actual que viven las democracias, del conocimiento dominante que impera en el mundo y en la toma de decisiones. Así como también expuso su propuesta sobre un intento por rearmar los modos en que se desarrollan las sociedades actuales.

“Las democracias pueden morir democráticamente eligiendo a representantes de extrema derecha, fascistas” fue esta una reflexión conveniente por parte del academico, pues si analizamos un poco como se están llevando a cabo las dinámicas políticas en la actualidad vemos como los que se supone que deberían ser líder de país han perdido el foco de los ideales democráticos y el fallo en sus acciones ha derivado en el fallo de la estabilidad social; no hay necesidad de irse a casos muy lejanos, basta con darnos cuenta de la realidad del país vecino, Venezuela.

La crisis democrática de este tiempo no se está dando por golpes militares, sino que la misma sociedad civil está eligiendo a gobernantes que llegan al mando y quebrantan los principios de la democracia.

En este espacio tuvimos la oportunidad de escuchar la propuesta sobre la transformación de los saberes tradicionales, la alternativa para intentar rearmar los quiebres en las sociedades actuales. Las epistemologías del sur que expone Sousa Santos es una apuesta por entender las distintas realidades y romper con el cuadro tradicional de ideas capitalistas, coloniales y dominantes. Es una invitación a abrir el espacio de discusión para darle lugar a  otros saberes y otras realidades propias de cada contexto y no simplemente dejar que los paradigmas tradicionales sigan dominando e imponiendo desde su perspectiva que crean beneficios para los mismos, los de arriba.

Es importante considerar esta  referencia de los del norte y los del sur no de manera literal sino en sentido metafórico, donde los del norte son los dominantes y quienes oprimen mientras que los del sur son los explotados-oprimidos. La reflexión nos lleva a que no se debería aceptar un solo saber universal, una verdad única, unos ideales y formas de vida y desarrollo exclusivo, sino que por el contrario se debe reconocer la diversidad del mundo y ponerlo en discusiones que terminen siendo generadoras de nuevas y mejores ideas donde todos tenemos un espacio y donde las características de los territorios vale.

Acaso nos hemos detenido a pensar por un momento en que, países como los latinoamericanos somos receptores más que creadores de teorías sobre nuestros propios territorios. Hemos dejado que otros estudien, creen paradigma y expongan resultados de lo que somos y no ha habido una revolución ante este hecho. Es por ello que lo que el mundo occidental dice que somos, hacemos y debemos hacer es lo que en últimas ha derivado en nuestras realidades. Los investigadores, académicos, líderes del territorio no han tomado en serio el papel propositivo para direccionar nuestras sociedades al desarrollo teniendo como base las singularidades de lo que somos y nuestras raíces, y así evitar que lleguen “los poderosos” a tomar las decisiones que deben ser tomadas por “los de casa.”

Por otro lado, lo referente a la concepción del territorio es muy interesante poner en perspectiva las visiones que se pueden tener sobre este. Sousa mencionaba que de alguna manera pareciera que para el mundo globalizado los territorios no importaran porque ahora está la posibilidad de salir de tu espacio y llegar a lugares desconocidos. Lo cierto es que esto no es así, el territorio sí importa porque la realidad es que el porcentaje de la población que posee las capacidades económicas para llegar al otro lado del mundo es bajo en comparación con los que sí logran hacerlo, entonces esto nos deja en el punto de que la mayoría de la poblaciones se encuentran -en palabras de Sousa- presas en sus territorios.

A partir de esto se quiebran las consideraciones del territorio, nuevamente desde la visión del norte en comparación con la visión del sur.

Es así como, para la epistemología del norte el territorio es solo tierra y fronteras, es vista como un espacio con capacidad para adquirir derechos de propiedad y explotar económicamente. Mientras, para la epistemología del sur, el territorio es el lugar donde pertenecemos y no al contrario, por lo tanto es importante su preservación y salvaguarda.

Es ahí donde entra la importancia de los pueblos nativos y pueblos indígenas, sus creencias, culturas, forma de vida, desarrollo y aporte al saber desde sus perspectivas.

Se ha dejado de lado la riqueza de los conocimientos de nuestros pueblos indígenas y nos hemos dejado guiar por paradigmas de los colonos que en su mayoría no se adaptan a las condiciones de nuestros territorios y sociedades.

La invitación es a considerar si los diálogos democráticos se están dando con la orientación correcta, si existe el debate y confrontación de posturas o si por el contrario lo que hay es una lucha de poderes dominantes e ideas de imposición, también es una reflexión de cómo -incluso como ciudadanos- percibimos el territorio y sus características; ejemplo de ello es ver a nuestra región Caribe colombiana como un espacio con las mismas características ( todos costeros ) pero, ¿y es que acaso el señor ribereño no tiene algo diferente que enseñarle al jefe de la industria en la ciudad? si entendemos las cotidianidades desde abajo, desde el terreno podríamos empezar a hacer construcción de políticas mayormente efectivas a querer adoptar modelos que en últimas no se acomodan a las realidades ni políticas, ni sociales, ni culturales de las poblaciones.

No dejemos de cuestionarnos, no dejemos de aprovechar estos espacios que inquietan nuestras mentes y nos retan a pensar en métodos alternativos. El conocimiento es la herramienta más poderosa para la transformación es por ello que debería ser libre, abierto, propositivo y crítico, donde todas las visiones y realidades cuenten en la construcción de sociedad.