Y AHORA… ¿QUIÉN PODRÁ SALVARNOS? Los Gobernadores se ponen la capa de superhéroes y luchan por el respeto de la descentralización en Colombia

 A lo largo de la historia Colombia se ha caracterizado por ser un País centralista en todos los ámbitos, pero desde mediados de la década de los ochenta han aparecido movimientos que promueven e impulsan la descentralización,  gracias a ellos se logró implantar en nuestro modelo estatal la figura de la descentralización territorial,  la cual de cierto modo hace que los Departamentos y Municipios obtengan una mayor autonomía y por ende manejen unos recursos propios que sirven para satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes.

Con la descentralización territorial la Nación le otorgó ciertas competencias como el recaudo de determinados impuestos que estaban a su cargo a los Departamentos y Municipios, permitiéndole a estos tener una mayor capacidad de gestión y soluciones frente a problemáticas que deben tratarse de manera inmediata.  El recaudo de impuestos a cargo de los Entes territoriales es un logro importante porque en la medida que obtengan recursos van a manejar un presupuesto que les va a permitir ejecutar planes y obras en favor de la comunidad.

Por estos días se encuentra de moda la Región Administrativa y de Planificación (RAP) Caribe, que no es más que una entidad conformada por los Departamentos del Caribe que cuenta con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio,  este esquema asociativo se implementó en nuestra región con el objetivo de propiciar el desarrollo regional, la inversión y la competitividad.

Cuando todos daban por hecho que los Departamentos del Caribe empezarían a trabajar de manera articulada y que tomaba forma la estructura de un Estado Regional, llegó el Gobierno Nacional y con decisiones poco acertadas propició un gran debate frente a la desviación de los recursos de los departamentos con la excusa de que eran para la salud de los colombianos y expidió el Decreto 2265 de 2017 con el que se buscaba fortalecer el Sistema General de Seguridad Social en Salud quitándole el impuesto de tabaco, licores y juegos de suerte y azar a las rentas departamentales. Ante esta situación la Federación Nacional de Departamentos hizo una reunión con varios funcionarios del Gobierno Nacional y tras esta decidieron hacerle una serie de modificaciones al Decreto referido toda vez que  atentaba contra la descentralización en todas sus modalidades y dejaba a los Gobernadores sin capacidad de respuesta ante problemáticas que aquejan a la población. Las tres principales modificaciones que se acordaron fueron la no obligación de girar un porcentaje de las rentas monopólicas de licores para financiar el sistema de salud; la no disminución de los aportes que durante varias décadas ha hecho el Gobierno Nacional para cofinanciar proyectos de gran impacto para el desarrollo de los Departamentos y Regiones; del mismo modo quedó ratificado que los excedentes, es decir los mayores recaudos de las rentas cedidas a los departamentos, en comparación con los requisitos de cofinanciación, son de los Departamentos y los rendimientos financieros se abonarán a los compromisos de cofinanciación.

Las predichas modificaciones eran necesarias para seguir avanzando en la formación de la  Región como Ente Territorial, desde todo punto de vista es inconcebible este Decreto, porque su aplicación significa un verdadero estancamiento para el desarrollo ya que no habría rubros para atender a la población y el centralismo no puedo cubrir todos los frentes, en este orden de ideas la Región Caribe por ejemplo tiene un sinnúmero de problemas que la agobian precisamente por las responsabilidades que han sido trasladadas desde el Gobierno Nacional a los Departamentos sin ningún tipo de partida presupuestal, y es aquí cuando la RAP Caribe empieza a jugar un papel trascendental porque es a través de ella que se buscará el fortalecimiento regional, ya que con la unión de los Departamentos se facilita la explotación de las fuentes económicas propias de nuestra geografía como son la agricultura, la ganadería y el turismo, los cuales a su vez van a potenciar la industria y el comercio, permitiéndole a los Entes Territoriales un mayor ingreso tanto por recursos naturales como por recursos parafiscales y así poder aumentar los estándares de calidad de vida de los habitantes de la Región.